1
En Jesús confiando͜ estoy,
Cuando por tormenta voy;
Aunque poca es mi fe,
En Jesús yo confiaré.
Cuando por tormenta voy;
Aunque poca es mi fe,
En Jesús yo confiaré.
Confío͜ al amanecer,
Confío͜ al atardecer,
En cualquier acontecer,
En Jesús yo confiaré.
Confío͜ al atardecer,
En cualquier acontecer,
En Jesús yo confiaré.
2
A mi corazón la luz
Brilla por Su͜ Espíritu;
Si͜ El me guía no ca͡eré,
En Jesús yo confiaré.
Brilla por Su͜ Espíritu;
Si͜ El me guía no ca͡eré,
En Jesús yo confiaré.
3
Cantando͜ en la claridad,
Orando͜ en la͜ oscuridad,
Si͜ en peligros, clamaré,
En Jesús yo confiaré.
Orando͜ en la͜ oscuridad,
Si͜ en peligros, clamaré,
En Jesús yo confiaré.
4
Confiaré por tierra͜ y mar,
Confiaré hasta͜ el final;
Hasta que regrese El,
En Jesús yo confiaré.
Confiaré hasta͜ el final;
Hasta que regrese El,
En Jesús yo confiaré.
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4) Esperando la misericordia
de nuestro Señor Jesucristo
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Judas 21 habla de esperar “la misericordia de nuestro Señor Jesucristo”. Es significativo que Judas hable de la misericordia y no de la gracia. Pedro recalca la gracia, pero Judas enfatiza la misericordia. En el versículo 2 de esta epístola Judas dice: “Misericordia a vosotros y paz y amor os sean multiplicados”. La misericordia llega más lejos que la gracia. La misericordia es para las personas que están en una condición y situación miserable y lamentable. Cuando el hijo pródigo vino a su padre en Lucas 15, él se encontraba en una condición completamente miserable y lamentable. Todo cuanto el Padre hizo por este hijo pródigo y lastimoso constituyó una misericordia para con él. Mientras oramos en el Espíritu y nos conservamos en el amor de Dios, debemos esperar mayor misericordia de parte del Señor. La palabra esperando implica poner nuestra confianza. Mientras esperamos por la misericordia de nuestro Señor y ponemos la mirada en tal misericordia, también confiamos en Su misericordia.
Judas 20 y 21 no solamente exhorta a los creyentes a que sean edificados en la santísima fe, sino también a que vivan en el Dios Triuno. La Trinidad Bendita en Su totalidad es empleada y disfrutada por los creyentes al orar en el Espíritu Santo, conservándose a sí mismos en el amor de Dios y esperando la misericordia de nuestro Señor para vida eterna. En estos versículos tenemos al Espíritu, a Dios el Padre y al Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Debemos orar en el Espíritu Santo, conservarnos en el amor de Dios y esperar la misericordia del Señor Jesucristo. Por tanto, en estos versículos definitivamente tenemos al Dios Triuno.
La conclusión del
Nuevo Testamento:
Experimentar, disfrutar
y expresar a Cristo,
Mensaje 398 (LSM)
Necesitamos ser salvos diariamente de muchas cosas. Por ejemplo, cierto hermano tal vez reaccione con rapidez. Como tal, siempre obra de modo rápido. Quizás esto esté bien la mayor parte del tiempo, pero no siempre. Hablando en términos espirituales, no está bien actuar rápidamente, porque cuando obramos apresuradamente, ello indica que actuamos por nosotros mismos sin confiar en el Señor. Cuando actuamos confiando en el Señor, vamos más despacio e incluso nos detenemos. Cuando un hermano es salvo de su rapidez, eso es parte de la salvación diaria.
El Secreto de la salvación
orgánica que Dios efectúa:
"El Espíritu mismo con
nuestro espíritu"
Capitulo 2 (LSM)