1
Permaneced en Cristo y͜ en Su͜ amor;
Tened con El a diario comunión.
Permaneciendo siempre͜ en el Señor
No͜ habrá barreras entre El y yo.
Tened con El a diario comunión.
Permaneciendo siempre͜ en el Señor
No͜ habrá barreras entre El y yo.
2
Permaneciendo͜ en El la͜ unción flu͡irá;
En comunión Su͜ Espíritu guiará.
Obedeciendo le disfrutaré;
Y al seguirle Su͜ amigo seré.
En comunión Su͜ Espíritu guiará.
Obedeciendo le disfrutaré;
Y al seguirle Su͜ amigo seré.
3
Permaneciendo, la luz brillará;
En comunión las sombras huirán.
Obedeciendo, vida crecerá,
Y mi espíritu se͜ animará.
En comunión las sombras huirán.
Obedeciendo, vida crecerá,
Y mi espíritu se͜ animará.
4
Permaneciendo, fuerzas El me da;
En comunión la muerte pasará.
Permaneciendo, no͜ hay lamentación;
En comunión se͜ alegra͜ el corazón.
En comunión la muerte pasará.
Permaneciendo, no͜ hay lamentación;
En comunión se͜ alegra͜ el corazón.
5
Permaneciendo, huye Satanás;
En comunión el mundo no me͜ atrae.
Permaneciendo, puedo͜ el mal vencer;
En comunión el ego͜ he de perder.
En comunión el mundo no me͜ atrae.
Permaneciendo, puedo͜ el mal vencer;
En comunión el ego͜ he de perder.
6
Permaneciendo, yo seré como͜ El;
En comunión más vida yo tendré.
Permaneciendo, me da Su poder;
En comunión riquezas obtendré.
En comunión más vida yo tendré.
Permaneciendo, me da Su poder;
En comunión riquezas obtendré.
7
Permaneciendo, El mi͜ anhelo es;
En comunión Su͜ Espíritu͜ arde͜ en mí.
Quiero perderme totalmente͜ en Ti
Para contigo͜ estar mezclado͜ así.
En comunión Su͜ Espíritu͜ arde͜ en mí.
Quiero perderme totalmente͜ en Ti
Para contigo͜ estar mezclado͜ así.
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UNA MORADA MUTUA
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El tabernáculo es la morada de Dios. Sin embargo, no es adecuado decir que el tabernáculo es simplemente una morada para Dios. De hecho, el tabernáculo es una morada universal para Dios y para el hombre. Consideremos la Nueva Jerusalén. ¿ Dios será el único que morará en la Nueva Jerusalén? No, Dios y todo Su pueblo redimido morarán en la Nueva Jerusalén. Así que, ésta será una morada tanto para Dios como para el hombre. Esta habitación es una morada mutua, una habitación mutua.
En Juan 14:23 el Señor Jesús dijo: “El que me ama, Mi palabra guardará; y Mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. Aquí se utiliza la palabra morada. La morada aquí en realidad es una morada mutua. Nosotros moramos en el Señor, y el Señor mora en nosotros.
Para que haya una morada mutua, el Señor primero debe llegar a ser nuestra morada. Cuando permanecemos en Él, ciertamente Él es nuestra morada. Luego al permanecer Él en nosotros, somos Su morada. El Señor habló acerca de esta morada mutua, cuando dijo en 15:4: “Permaneced en Mí, y Yo en vosotros”. Por consiguiente, el Señor es nuestra morada, y nosotros venimos a ser Su morada. La Nueva Jerusalén será esta morada mutua, un lugar donde permaneceremos en Dios y Él permanecerá en nosotros. Incluso hoy podemos experimentar el hecho misterioso de permanecer en el Señor y de que el Señor permanezca en nosotros. Nuestro verdadero hogar es el Señor. El Señor es nuestra morada, y nosotros moramos en Él.
El Cumplimiento del tabernáculo
y de las ofrendas en los escritos de Juan
Capítulo 22 (LSM)
A. La unión y la mezcla
de todos los redimidos de Dios
con el Dios Triuno procesado y consumado
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La Nueva Jerusalén es la unión y la mezcla de todos los que Dios ha redimido a lo largo de las cuatro eras, a saber, la era de los patriarcas, la de la ley, la de la gracia y la del reino, con el Dios Triuno procesado y consumado. Por tanto, es una unión y mezcla de los redimidos con el Dios redentor.
No sólo somos unidos al Dios Triuno; también somos mezclados con El. Podemos usar como ejemplo la digestión de la comida. Lo que comemos, digerimos y asimilamos es mezclado con nosotros. Aparte de esta mezcla, la comida no podría llegar a ser nuestro elemento. La comida, al ser mezclada con nosotros, llega a ser nosotros. La Biblia nos dice que Cristo es comestible y que lo debemos comer (Jn. 6:51, 57). Comerle es ser mezclados con El.
En Juan 15:4a el Señor Jesús dijo: “Permaneced en Mí, y Yo en vosotros”. En esta morada mutua permanecemos el uno en el otro. En el cristianismo actual, los maestros de la Biblia tal vez usen la palabra coexistir, pero casi nunca mencionan el morar mutuo. Coexistir es diferente de morar el uno en el otro. Coexistir significa existir al mismo tiempo. Morar mutuamente equivale a existir el uno en el otro, permanecer el uno en el otro. Por tanto, morar el uno en el otro es una mezcla.
La Nueva Jerusalén es la morada mutua de Dios y Sus redimidos. De hecho, la Nueva Jerusalén indica que Dios como templo (Ap. 21:22) es nuestra morada y que los redimidos como Su tabernáculo (v. 3) son Su morada. En esto vemos que la Nueva Jerusalén no es sólo la unión del Dios redentor con Su pueblo redimido sino también una mezcla de Dios con Sus redimidos.
Los Dios-hombres,
Capítulo 4 (LSM)