En los cielos un tesoro

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1
En los cielos un tesoro
Insondable tiene Dios;
Tiene un placer eterno
Cristo͜ el Hijo de Su͜ amor.
En la tierra un tesoro
Tiene Dios de gran valor,
Un placer inescrutable,
Cristo en Sus santos hoy.
2
Como las lenguas de fuego
Viene Dios para llenar
Estos vasos del tesoro
Que jamás se͜ agotará.
De Su gloria sempiterna
Esos vasos llena Dios,
Para͜ así saciar las almas
Anhelantes de Su͜ amor.
3
Aunque pobre͜ y muy probado
Su llamado͜ es firme͜ en ti;
Quédate permaneciendo
Como͜ un pámpano͜ en la vid.
Vasos que desprecia͜ el mundo,
Sin belleza͜ y sin honor,
En sí llevan las riquezas
De la gloria del Señor.
4
Oh, que sea ignorado,
Más vacío͜ y sin valor,
Pero para Dios un vaso
Santo͜ y lleno del Señor.
Nada͜ empañe͜ en mí la gloria,
Ni opaque͜ el “yo” la luz,
Mientras hablo de Su͜ historia
Más me llene de Jesús.
2
Un Hermano

4. Dios resplandece

en sus corazones

e introduce un tesoro

en ellos, los vasos de barro

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En el versículo 7 Pablo dice: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”. Cuando Dios resplandece en nuestros corazones, se introduce en nosotros un tesoro, el Cristo de gloria, quien es la corporificación de Dios para ser nuestra vida y nuestro todo. Pero los que contenemos este tesoro somos vasos de barro, frágiles y sin ningún valor. No obstante, en estos vasos sin valor se halla un tesoro inestimable. Esto ha hecho que los vasos sin valor sean ministros del nuevo pacto, con un ministerio inestimable. Esto ha sido llevado a cabo por el poder divino en resurrección. La excelencia del poder ciertamente es de Dios, y no de nosotros.

Los apóstoles, al hablar de su ministerio, el cual realiza el nuevo pacto de Dios, usaron cinco metáforas significativas y expresivas para describir la manera en que ellos como ministros del nuevo pacto, junto con su ministerio, fueron constituidos, cómo se comportaban y vivían, y cómo su ministerio era llevado a cabo. Estas metáforas son: cautivos en un desfile triunfal que celebra la victoria de Cristo (2:14a); portadores de incienso que difunden el olor de Cristo (2:14b-16); cartas escritas con Cristo como contenido (3:1-3); espejos que miran y reflejan la gloria de Cristo a fin de ser transformados en Su imagen gloriosa (3:18); vasos de barro que contienen al Cristo de gloria, el tesoro excelente (4:7). Estos vasos son como una cámara fotográfica moderna, en los cuales entra la imagen de Cristo por medio del destello del resplandor de Dios (4:4, 6).

Este tesoro, el Cristo que mora en nosotros los vasos de barro, es la fuente divina de la provisión necesaria para la vida cristiana. Es por medio del poder excelente de este tesoro que los apóstoles, como ministros del nuevo pacto, pueden llevar una vida crucificada, de tal modo que se manifieste la vida de resurrección de Cristo, a quien ellos ministran. De esta manera, ellos manifiestan la verdad para que resplandezca el evangelio.

Estudio-vida de 2 Corintios

Mensaje 9 (LSM)


Pedro Menéndez

Bayamon, Puerto Rico, United States

"Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros."

(2 Corintios 4:7) Versión Recobro

Al resplandecer Dios en nuestros corazones es introducido en nosotros un tesoro: el Cristo de gloria, quien es la corporificación de Dios para ser nuestra vida y nuestro todo. Pero los que contenemos este tesoro somos vasos de barro, sin valor y frágiles. ¡Un tesoro inestimable está dentro de vasos sin valor! Esto ha hecho que los vasos sin valor sean ministros del nuevo pacto, con un ministerio inestimable. Esto ha sido llevado a cabo por el poder divino en resurrección. La excelencia del poder ciertamente es de Dios y no de nosotros mismos.

Parte de la nota 1

de 2da de Corintios 4:7