Al Rey hoy coronad

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1
¡Al Rey hoy coronad!
Cordero de mi Dios;
Ahoga͜ el canto celestial
Toda otra canción.
Mi alma͜ ha de cantar
Del que murió por mí,
Y͜ al Rey divino͜ adorará
Por la eternidad.
2
¡Al Hijo coronad!
Al encarnado Dios;
Su sangre trofeos ganó,
Y͜ en Sus sienes llevó.
Renuevo que brotó,
Del Arbol fruto es,
Raíz que trajo todo bien,
El niño de Belén.
3
¡A Cristo coronad!
Sus manos contemplad;
Bellas heridas que sufrió
Llenas de gloria͜ están.
Ningún ángel podrá
Tal vista penetrar,
Grande señal de͜ eterno͜ amor,
Misterio celestial.
4
¡Al que nos trae la paz
Con gloria coronad!
El cetro de Su͜ autoridad
Las guerras detendrá.
Su reino eternal
Alabanzas traerá,
Adorna Sus heridos pies
La gloria eternal.
5
¡Al inmortal Señor
Con gozo coronad!
De todo͜ el orbe͜ es Creador,
Sublime͜ en majestad.
Excelso Redentor,
Moriste Tú por mí;
Jamás podrá cesar, mi Dios,
La alabanza͜ a Ti.
2
Elizabeth Villarreal De La Rosa

Monterrey, Nuevo Leon, Mexico

EN LA ENCARNACIÓN*

1. *Dios manifestado en la carne*

En la encarnación, Cristo es Dios manifestado en la carne (1 Ti. 3:16). Él fue manifestado en la carne no solamente como el Hijo, sino como el Dios completo: el Padre, el Hijo y el Espíritu. Como Palabra, que es Dios mismo, Cristo se hizo carne (Jn. 1:14). Por tanto, Él es Dios —el Dios Triuno— manifestado en la carne.

Es importante que comprendamos que el Dios completo, y no solamente el Hijo de Dios, se encarnó. Juan 1:14 afirma que la Palabra, que es Dios, se hizo carne. Este Dios, quien es la Palabra, no es un Dios parcial; más bien, Él es el Dios completo: Dios el Hijo, Dios el Padre y Dios el Espíritu. El Nuevo Testamento no dice que la Palabra, la cual se hizo carne, era Dios el Hijo; más bien, el Nuevo Testamento indica que en el principio era la Palabra y que esta Palabra es el Dios Triuno completo: el Padre, el Hijo y el Espíritu. Por tanto, Cristo en la encarnación es el Dios completo manifestado en la carne.

Debido a la influencia de las enseñanzas tradicionales podríamos pensar que únicamente el Hijo de Dios, y no el Dios completo, se encarnó. En realidad, el Nuevo Testamento no dice que el Hijo de Dios se encarnó; más bien, dice que Dios fue manifestado en la carne. Esto significa que el Dios completo se encarnó.

Mediante la encarnación y el vivir humano, Dios fue manifestado en la carne. “En la carne” significa en la semejanza, con el porte exterior, de un hombre (Ro. 8:3; Fil. 2:7-8). Fue en forma de hombre que Cristo apareció a las personas (2 Co. 5:16); no obstante, Él era Dios manifestado en un hombre.

La conclusión del Nuevo Testamento, mensaje 26


Un Hermano

LA MANIFESTACIÓN DEL ELECTRO

El resultado del viento que sopla, la nube que cubre y el fuego que arde es la manifestación radiante del electro. Al experimentar la incineración del fuego consumidor, Dios mismo es manifestado en nosotros. Cuanto más experimentamos el viento de Dios, Su nube y Su fuego, más el Señor es manifestado en nosotros de una manera dignificada y gloriosa. Cuando Él es manifestado de tal modo, percibimos que únicamente Él es precioso, adorable, resplandeciente, majestuoso y glorioso. Al igual que los discípulos en el monte de la transfiguración, vemos entonces “a nadie [... ] sino a Jesús solo” (Mt. 17:8). El único a quien vemos, el único que está en escena para nosotros, es el adorable, precioso y glorioso Señor Jesús. Entonces no podemos hacer otra cosa que inclinarnos delante de Él, adorarle, exaltarle, coronarle y derramar nuestro todo sobre Él. De este modo ganamos al Señor, y Él nos gana.

Que todos seamos profundamente impresionados con el cuadro presentado en Ezequiel 1:4 y que nuestra vida cristiana sea una experiencia continua e inagotable del viento, la nube, el fuego y el electro.

Estudio-vida de Ezequiel

Mensaje 4 (LSM)