1
Cristo es mi vida,
Mi paz interior;
En espíritu͜ uno
Somos El y yo.
Mi paz interior;
En espíritu͜ uno
Somos El y yo.
Vivo͜ en el Señor,
Por Su͜ Espíritu,
Vida El me suple,
Me da Su quietud.
Por Su͜ Espíritu,
Vida El me suple,
Me da Su quietud.
2
Pertenezco͜ a Cristo,
Preso no͜ he de͜ estar,
Pues la ley de vida
Me da libertad.
Preso no͜ he de͜ estar,
Pues la ley de vida
Me da libertad.
3
Yo ya no me͜ ocupo
De la carne hoy;
Mi͜ espíritu sigo,
Voy negando͜ el yo.
De la carne hoy;
Mi͜ espíritu sigo,
Voy negando͜ el yo.
4
Cristo desde͜ adentro
Me͜ hace͜ espiritual;
Hasta͜ el cuerpo͜ aviva
Su poder vital.
Me͜ hace͜ espiritual;
Hasta͜ el cuerpo͜ aviva
Su poder vital.
5
El Espíritu hoy
Testimonio da,
Que de Dios soy hijo,
Y͜ El mi heredad.
Testimonio da,
Que de Dios soy hijo,
Y͜ El mi heredad.
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F. Aquel en quien
Dios se deleita
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Además, también podemos experimentar a Cristo como Aquel en quien Dios se deleita. El Señor Jesús siempre fue un deleite para Dios. En dos ocasiones se escuchó una voz de los cielos que dijo: “Éste es Mi Hijo, el Amado, en quien tengo complacencia” (Mt. 3:17; 17:5). Si hoy en día llevamos una vida en la que Cristo es nuestro holocausto, nosotros también seremos personas en quienes Dios se deleita.
Pablo experimentó a Cristo de esta manera. En Gálatas 1:10 él dice: “¿Busco ahora el favor de los hombres, O el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía tratara de agradar a los hombres, no sería esclavo de Cristo”. Pablo llevó una vida en la que se repitió la vida de Cristo, una vida que siempre complacía a Dios. Por consiguiente, su vida fue un deleite para Dios.
Tal vez pensemos que Pablo fue una persona extraordinaria, que la vida que Él llevó era incomparable y que la norma de su conducta es demasiado elevada para nosotros. Sin embargo, Pablo nos pide que seamos imitadores de él (1 Co. 4:16; 11:1). Pablo era igual que nosotros. Él era un ser humano, formaba parte de la vieja creación y vivía en la carne. Si hemos de imitar a Pablo —en quien Dios se complacía—, ello dependerá de si somos nosotros quienes vivimos O de si es Cristo quien vive en nosotros. Si somos nosotros quienes vivimos, Dios no se complacerá en nosotros. Pero si permitimos que Cristo viva en lugar de nosotros y si vivimos por Cristo e incluso vivimos a Cristo, nuestra vida ciertamente será un deleite para Dios. Cada vez que Dios se sienta complacido con nuestra vida, tendremos dentro de nosotros la profunda sensación de ello. Sabremos que llevamos una vida en la que se repite nuevamente la vida de Cristo y en la cual Dios tiene Su complacencia.
Estudio-vida de Levítico
Mensaje 9 (LSM)
Monterrey, Nuevo León, Mexico
Cristo es mi vida, mi paz interior somos uno El y yo que más Te puedo pedir mi Señor que seguír viviendo en Ti y tener y disfrutar de Tu paz bendita, Señor ya no quiero ocuparme de la carne sino seguir el Espíritu para que Tu sigas creciendo en mi.