Al anuncio yo creí

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1
Al anuncio yo creí,
¡Al Cordero alabad!
Y el atrio ya pasé,
¡Oh, gloria sea͜ a Dios!
Separado con Jesús,
Hecho santo͜ en el altar,
Muerto͜ al mundo por Su cruz,
¡Al Cordero alabad!
 
¡Aleluya! ¡Aleluya!
Yo el velo crucé ya,
Siempre͜ aquí la gloria͜ está;
¡Aleluya! ¡Aleluya!
Hoy yo vivo͜ en la presencia
de mi Rey.
2
Rey y sacerdote soy,
¡Al Cordero alabad!
Pues Su sangre me limpió,
¡Oh, gloria sea͜ a Dios!
Por Su͜ Espíritu͜ y Su luz
El me trajo a morar
Al Santísimo Lugar,
¡Al Cordero alabad!
3
Traspasé͜ el velo͜ exterior,
¡Al Cordero alabad!
Que cubría Su fulgor,
¡Oh, gloria sea͜ a Dios!
Mas yo por la sangre͜ entré
A la santidad de Dios,
Do hay muerte para͜ el yo,
¡Al Cordero alabad!
4
El velo͜ interior pasé,
¡Al Cordero alabad!
Al Santísimo llegué,
¡Oh, gloria sea͜ a Dios!
Hecho santo para Dios,
Por Su sangre eficaz,
Mi morada͜ es el Señor,
¡Al Cordero alabad!
1
Un Hermano

EL RECOBRO DEL SEÑOR ENTRE NOSOTROS

Podemos ver que desde la época de los apóstoles, hasta el tiempo del Concilio de Nicea, y continuando hasta el siglo XX, ha habido estudiosos de la Biblia en todas las generaciones. Damos gracias al Señor porque la mayor parte de la luz que ellos recibieron fue puesta por escrito. Hace sesenta años O más nosotros fuimos levantados por el Señor. El líder principal entre nosotros fue el hermano Watchman Nee. Él estableció un buen ejemplo de lo que es tener una postura imparcial. Él sabía la manera apropiada de leer, y más importante que eso, sabía cómo seleccionar los libros. De 1923 a 1925, cuando apenas tenía un poco más de veinticinco años de edad, tenía una colección de muchos escritos cristianos muy prominentes y obras maestras cristianas, los cuales sumaban unos tres mil libros. Esta colección incluía libros de los padres de la iglesia, libros de historia de la iglesia, libros de eruditos de la Biblia y biografías de cristianos famosos con muchos de sus mejores sermones. Él los había leído casi todos. Más tarde, yo vine al recobro del Señor y llegué a ser su colaborador. Le doy gracias al Señor porque desde el principio el hermano Nee me estimó mucho. A menudo él se sentaba conmigo para hablarme sobre los libros que había leído. Yo pude retener en mi memoria todo lo que él me habló. Él rescataba muchos puntos positivos de la Iglesia Católica, de la Iglesia Griega Ortodoxa y de muchas denominaciones protestantes. Incluso rescató los puntos positivos del movimiento pentecostal. Algunos de nuestros himnos son del movimiento pentecostal. Uno de ellos es Himnos, #258, que dice: “¡Aleluya! ¡Aleluya! Yo el velo crucé ya”, y otro es Himnos, #153, que dice: “¡Qué libertad tan maravillosa! ”. Éstas son obras maestras del movimiento pentecostal.

El Pleno conocimiento

de la Palabra de Dios,

Capitulo 4 (LSM)