1
Señor, te amo, mas no con mi͜ amor,
Pues no͜ hay amor en mí;
Te͜ amo, Señor, mas es por Tu favor,
Pues vivo yo por Ti.
No tengo nada, y me place͜ estar,
Siempre vacío para Tu llenar.
Pues no͜ hay amor en mí;
Te͜ amo, Señor, mas es por Tu favor,
Pues vivo yo por Ti.
No tengo nada, y me place͜ estar,
Siempre vacío para Tu llenar.
2
Eres, Señor, nuestra necesidad,
Y no hay nadie más;
Tus bendiciones fluyen sin cesar,
Y Tú͜ eres nuestro͜ hogar.
Fuente de vida, gracia͜ y comunión,
Tú, nuestro centro͜ y nuestra͜ habitación.
Y no hay nadie más;
Tus bendiciones fluyen sin cesar,
Y Tú͜ eres nuestro͜ hogar.
Fuente de vida, gracia͜ y comunión,
Tú, nuestro centro͜ y nuestra͜ habitación.
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Hoy ya no necesitamos seguir el desvío, porque el Señor ha abierto el camino al árbol de la vida. Sin embargo, la condición de la mayoría de los cristianos es que aún siguen en el desvío. Si no tenemos una revelación del árbol de la vida, exhortaremos a la gente diciendo: «Hermano, debes estar alerta. Hermana, debes estar sujeta a tu esposo. Debemos lidiar con la carne, aceptar el quebrantamiento y aceptar la cruz. Necesitamos ser como Madame Guyon». Tales exhortaciones se encuentran en el desvío del árbol del conocimiento del bien y del mal. Incluso Madame Guyon se encontraba en este desvío. Buscó al Señor y fue edificada, pero finalmente Dios tuvo que despojarla de todo. Cuando Dios la despojó, pudo decir: «Soy como nada, y me regocijo de estar vacía, perdida y absorbida en Ti» (Himnos, #546). No hay necesidad de un paso redundante. Es mejor no construir que construir y luego derribar. Dios la despojó de todo y solo se quedó a Sí mismo. Por lo tanto, dijo que estaba perdida en Él. Sin embargo, estas palabras no dan en el blanco. El hombre no está perdido en Dios, sino integrado con Él. Por la misericordia de Dios, Madame Guyon tocó esta realidad, pero no tenía suficiente luz ni conocía la palabra confirmatoria de las Escrituras.
Quien se desvía, eventualmente sale. El desvío se trata de hacer cosas. El Señor nos ha iluminado para que veamos que no necesitamos desviarnos. El Señor dijo: «Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca tendrá sed» (Juan 6:35). También dijo: «El que permanece en mí, y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer» (15:5). Estos versículos revelan que no hay necesidad de permanecer en el desvío. Solo necesitamos comer y beber al Señor: «El que me come, ése también vivirá por mí» (6:57). ¡Cuánto quisiera poder repetir estos versículos hasta que cada creyente comprenda que el hombre no necesita nada más que comer y disfrutar del Señor! AB Simpson dijo que todo está en Cristo y que Cristo lo es todo (Himnos, #513). La sanidad es Cristo, el poder es Cristo y la paciencia es Cristo; todo es Cristo. Pero sus palabras aún no dieron en el blanco y no son muy claras. Nadie le ha dicho jamás a la gente: «Dios necesita que el hombre lo coma; el hombre necesita comer a Dios». Solo esta palabra da en el blanco y es clara.
La visión del árbol de la vida
y el árbol del conocimiento del
bien y del mal, Capítulo 2 ( LSM )
Si usted acoge este concepto de la morada de Dios que encontramos en el primer libro de la Biblia y lee el libro de Salmos bajo esta luz, los salmos serán nuevos para usted. Todo el libro de Salmos gira en torno a este asunto de la morada de Dios. Muchos versículos hablan de la ciudad, del templo, de la casa, de la morada O del tabernáculo. Si unimos todos estos versículos, veremos que los salmos giran exclusivamente en torno a la morada de Dios. En uno de los salmos, Moisés dice: “Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación” (Sal. 90:1). Si deseamos que el Señor sea nuestra habitación, debemos primero ser Su habitación. Si Dios no tiene una morada edificada en la tierra, nunca podrá El ser nuestra morada. Pero cuando el Señor tiene una morada en la tierra, El se convierte en nuestra habitación y nosotros en la Suya. Nos referimos a esto diciendo que moramos mutuamente el uno en el otro, como se revela en Juan 14 y 15, particularmente en las palabras: “Permaneced en Mí, y Yo en vosotros” (Jn. 15:4). “Permaneced en Mí”, ésta es nuestra morada; “y Yo en vosotros”, ésta es Su habitación. En Juan 14:23 el Señor dijo claramente: “El que me ama, Mi palabra guardará; y Mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. Nosotros seremos la morada de Dios, y El será la nuestra. Si todos alabamos al Señor por esto, estaremos con El en Su morada.
El último de los diez aspectos de la bendición universal, es el asunto de la morada. Por lo tanto, todas las bendiciones llegan a su consumación en la morada. La morada es la razón por la cual Dios nos da tantas bendiciones. ¿Por qué Dios los salvó a ustedes? Para que sean Su morada. ¿Por qué le da a usted gracia sobre gracia? Por causa de Su morada. ¿Por qué Dios hace que todo obre para el bien de usted hoy? Por Su morada. Todas las bendiciones desembocan en la morada de Dios. Este es el beneplácito de Dios, el deseo de Su corazón. Lo que Dios desea es obtener una morada.
Estudio-vida de Génesis
Mensaje 107 (LSM)
Tlaxcala, Zacatelco, Mexico
Señor Jesús Te amo!! Gracias por atraerme con lazos de amor. Por ser quien guía y guarda mi corazón con tu esencia de vida en tu palabra! Eres la fuente de luz, vida y amor. (Marcos 12:30)Tu eres el amor para que te suministres como amor, me consagro cada día a amarte con todo mi mente, corazón y con todas mis fuerzas.
Ciudad De Mexico, Localidad Del Valle, Mexico
Bendito Señor Jesús!! que mi corazón te ama, y puedo Consagrar día a día mi vida a Ti. Para que vivas en mí. Gal 2:20 Y ya no vivo yo, más Cristo vive en mi, y la vida que ahora vivo la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amo y se entregó asimismo por mí. Tus bendiciones fluyen sin cesar, fuente de Vida, gracia y comunión. 2a. Co 13:14. Tú Eres mi centro y mi habitación. Sal 36:9 Porque contigo está la fuente de la vida; en Tu luz vemos la luz.
Colombia
himno 255 himnario en español 546 en ingles