Qué liberación me ha dado

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1
¡Qué liberación me͜ ha dado!
¡Cristo, sí, me liberó!
Quebrantado͜ está͜ el pecado,
¡Muerte, tu͜ aguijón pasó!
 
Por Su victoria me͜ ha hecho,
Cristo, más que vencedor.
En mi͜ espíritu me͜ infunde
Su vital resurrección.
2
Cristo͜ a mí me͜ ha liberado,
De la ley y su poder;
Para siempre desatado,
Por Su gracia viviré.
3
Cristo condenó͜ el pecado,
Al Calvario lo llevó,
Ya no tiene͜ en mí más base,
Su poder El destruyó.
4
Cristo abolió la muerte,
Por la vida inmortal;
El venció sus ataduras,
Con resurrección triunfal.
5
Cristo͜ al diablo͜ y los demonios,
Con Su muerte aplastó;
Del poder de las tinieblas
A la luz me trasladó.
6
Da Su gracia suficiente,
Y poder tan cubridor;
Aunque débil, me glorío,
En la fuerza del Señor.
4
Un Hermano

2) El Hijo nos liberta

de la esclavitud del pecado

a fin de que podamos

disfrutar Su libertad

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El Hijo nos liberta de la esclavitud del pecado a fin de que podamos disfrutar Su libertad. En el versículo 36 el Señor Jesús declaró: “Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres”. El Hijo nos libertó al resplandecer en nuestro interior como luz de la vida (v. 12). La luz de la vida no es una luz externa, sino una luz interna. La vida misma, la cual es el propio Cristo, nos ha sido dada, y esta vida resplandece y llega a ser la luz en nuestro interior (1:4; 10:10). Esta luz nos hace libres. Por ello es imprescindible mantener una comunión constante y actualizada con el Señor, no sólo a cada minuto sino incluso a cada segundo. Cada segundo debemos ser uno con Él, teniendo comunión con Él. Entonces Él operará como vida en nuestro interior. Cuando la vida opera, ella resplandece, y cuando resplandece, nos hace libres. La esclavitud a nuestro pecado no es una cadena sobre nuestros hombros, sino algo presente en nuestra constitución intrínseca, en nuestro ser, en nuestra naturaleza caída. Nada externo puede libertarnos de tal esclavitud, sino únicamente la vida interna que es Cristo mismo, quien opera y resplandece en nosotros. Día tras día podemos experimentar y disfrutar a Cristo en calidad de vida resplandeciente que mora en nosotros como luz de la vida, la misma que gradual y espontáneamente nos liberta de la esclavitud del pecado.

El Hijo nos liberta del pecado no solamente al resplandecer como luz de la vida, sino también al ser para nosotros la realidad de lo que Dios es. “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (8:32). La verdad aquí no es la llamada verdad doctrinal, sino la realidad de las cosas divinas, la cual es Cristo mismo. Este versículo dice que la verdad, la realidad, nos hará libres, mientras que el versículo 36 nos dice que el Hijo nos liberta. Esto demuestra que el Hijo, el Señor mismo, es la verdad. Ya que el Señor es la corporificación de Dios (Col. 2:9), Él es la realidad de lo que Dios es. Por tanto, la realidad es el elemento divino, el propio elemento de Dios, aprehendido por nosotros. Cuando Cristo como gran Yo Soy entra en nosotros como vida, Él, por ser la luz, resplandece en nuestro interior introduciendo así el elemento divino como realidad en nosotros. Esta realidad, que es el elemento divino impartido en nosotros y aprehendido por nosotros, nos libera de la esclavitud del pecado por medio de la vida divina que es la luz del hombre. De este modo, el Hijo nos liberta de la esclavitud del pecado para que podamos disfrutar Su libertad.

La Conclusión del

Nuevo Testamento

Mensaje 280 (LSM)


Yasmin Vaca

Quito, Pichincha, Ecuador

Oh Señor Jesús!

Gracias por Tu muerte y aún más gracias por Tu Vida de Resurrección.

Por ella hoy vivimos, Tu Venciste y nosotros somos libres ya de toda atadura, y esclavitud (pecado, muerte ley, Satanás y el Yo)!

Que liberación!!!

Te amo!


Paula Lozano

Monterrey, Nuevo León, Mexico

Gracias Mi Señor por Tu Victoria nos has hecho más que vencedores gracias que al morir en la cruz venciste y aplastaste todos los enemigo s al diablo y sus demonios fueron aplastados en la cruz y nos liberaste de los pecados estábamos presos y bajo condenación gracias por ser nuestro jubileo y nuestro Libertador. Te amo Señor Jesús


Vanessa

Tampa, Fl, United States

Gracias señor Jesús!!!