¡Oh, qué poder! ¡Oh, qué vigor! El que a Cristo levantó, Dios a Su diestra lo sentó, Y por Cabeza lo͜ otorgó. Tal poder a la͜ iglesia dio, Para͜ aplastar al tentador. Tal poder a la͜ iglesia dio, Para͜ aplastar al tentador.
¡Oh, qué poder! ¡Oh, qué vigor! El que a Cristo levantó, Dios a Su diestra lo sentó, Y por Cabeza lo͜ otorgó. Tal poder a la͜ iglesia dio, Para͜ aplastar al tentador. Tal poder a la͜ iglesia dio, Para͜ aplastar al tentador.
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¡Oh, qué piedad! ¡Qué re͡alidad! ¡De Cristo soy un miembro yo! Y con los santos en unidad, Del nuevo hombre parte soy. Con la Cabeza en unión La͜ iglesia cumple Su͜ intención.
¡Oh, qué piedad! ¡Qué re͡alidad! ¡De Cristo soy un miembro yo! Y con los santos en unidad, Del nuevo hombre parte soy. Con la Cabeza en unión La͜ iglesia cumple Su͜ intención.
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¡Oh, qué anchura͜ y longitud! ¡La͜ altura! ¡La profundidad! Cristo͜ el Señor inmenso es, Ilimitado͜ en vastedad. Todo lo suyo, más Su ser, Es nuestra vida en verdad.
¡Oh, qué anchura͜ y longitud! ¡La͜ altura! ¡La profundidad! Cristo͜ el Señor inmenso es, Ilimitado͜ en vastedad. Todo lo suyo, más Su ser, Es nuestra vida en verdad.
(Se repiten las dos últimas líneas de cada estrofa.)
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Dec132025
Un Hermano
Ser alumbrados para que veamos
las cosas eternas
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Lectura bíblica: Ef. 1:3, 13-14, 17-23:
Los versículos del 19 al 23 continúan, diciendo: “Y cuál la supereminente grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de Su fuerza, que hizo operar en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a Su diestra en los lugares celestiales, por encima de todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo Sus pies, y lo dio por Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es Su Cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”. ¿Alguna vez hemos agradecido y alabado al Señor por el poder cuádruple mencionado en estos versículos? En cambio, es posible que hayamos agradecido al Señor por darnos un buen esposo O esposa, por nuestros hijos, por un trabajo, una casa, un carro O un grado universitario. Necesitamos orar conforme a la oración que el apóstol Pablo oró en estos versículos, diciendo: “Oh Señor, te agradezco no sólo por las cosas externas, sino por el poder para con nosotros, el cual operó al resucitarte de entre los muertos, al sentarte a la diestra en los lugares celestiales por encima de todo, al someter todas las cosas bajo Tus pies y al darte por Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia”. La razón por la cual quizás no oramos de este modo es porque estamos ciegos respecto a las cosas eternas. Detrás de nuestro velo es posible que sólo podamos ver un posgrado, una esposa, un esposo, un hijo, un carro, un trabajo O una casa. Es posible que no hayamos visto lo que hay más allá del velo. El velo debe ser quitado para que los ojos de nuestro entendimiento interior sean alumbrados para ver completamente a través del velo, hacia las cosas eternas en los lugares celestiales, que incluyen la esperanza del llamamiento de Dios, las riquezas de la gloria de la herencia de Dios en Sus santos y el poder cuádruple para con nosotros. Cuando veamos estos asuntos, diremos: “Alabado sea el Señor, ¡aleluya! ”.
Cuando Dios Padre se nos transmite, nos transmite el poder que Él hizo operar en Cristo. Efesios 1:19-20 dice: «Y cuál es la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su diestra en los lugares celestiales». El poder de Dios para con los creyentes es el poder supereminente según la operación del poder de su fuerza, la cual Él hizo operar en Cristo. Por lo tanto, el poder de Dios para con nosotros es el mismo que El hizo operar en Cristo. Cristo es la Cabeza y nosotros, los creyentes, somos su Cuerpo. El Cuerpo participa de todo el poder que la Cabeza experimentó.