1
Muchos quieren ver el reino
Sin llevar la cruz;
Muchos luchan por un premio,
Pocos por Jesús.
¿Quién quisiera͜ a El seguirle
No por gratitud?
¿Quién quisiera͜ a El seguirle
No por gratitud?
Sin llevar la cruz;
Muchos luchan por un premio,
Pocos por Jesús.
¿Quién quisiera͜ a El seguirle
No por gratitud?
¿Quién quisiera͜ a El seguirle
No por gratitud?
2
Muchos quieren ver Su gloria
Sin sufrir desdén;
Muchos cre͡en tener el reino,
Mas sin padecer.
//¿Cuántos por Jesús quisieran
El mundo perder?//
Sin sufrir desdén;
Muchos cre͡en tener el reino,
Mas sin padecer.
//¿Cuántos por Jesús quisieran
El mundo perder?//
3
Muchos comen en Su mesa,
¿Quién ayunará?
Muchos buscan hoy Su trono,
Sin ningún penar.
//Pocos pueden una hora
Con Jesús velar.//
¿Quién ayunará?
Muchos buscan hoy Su trono,
Sin ningún penar.
//Pocos pueden una hora
Con Jesús velar.//
4
Muchos buscan Su corona
Sin humillación;
¿Quién al recibir Su gracia
No tendrá canción?
//Mas si El les da͜ una carga
Hay lamentación.//
Sin humillación;
¿Quién al recibir Su gracia
No tendrá canción?
//Mas si El les da͜ una carga
Hay lamentación.//
5
Mas los que͜ en verdad le aman
Ya por bien o mal,
No͜ escatimarán Su sangre
Si͜ hay necesidad.
//Se͡a por vida o por muerte
Yo te quiero͜ amar.//
Ya por bien o mal,
No͜ escatimarán Su sangre
Si͜ hay necesidad.
//Se͡a por vida o por muerte
Yo te quiero͜ amar.//
Delete Comment
Are you sure you want to delete this comment?
LA RELACIÓN VITAL ENTRE
EL REINO Y LA VIDA
¿Cómo cumple Dios los requisitos del reino? Lo hace al entrar en nosotros como nuestra vida. En el Nuevo Testamento debemos ver dos cosas: el reino y la vida. Estas dos cosas revisten gran importancia y son de mucho peso. El Señor dijo: “El reino de los cielos se ha acercado” (4:17), y también dijo: “Si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (5:20). Los requisitos para entrar al reino de los cielos son sumamente elevados. Sin embargo, hay una vida que es capaz de cumplir estos requisitos. La Palabra de Dios dice: “Para que todo aquel que en Él [el Señor Jesús] cree, tenga vida eterna” (Jn. 3:15); “el que tiene al Hijo, tiene la vida” (1 Jn. 5:12); y “el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn. 3:3). Esto significa que si somos regenerados, podemos ver el reino de Dios; si poseemos la vida de Dios, podemos entrar en el reino de Dios.
En el Nuevo Testamento no sólo encontramos el reino, sino también la vida. El reino nos impone exigencias, mientras que la vida nos da el suministro. En el Nuevo Testamento encontramos una exigencia muy estricta. Esta exigencia no es la ley, sino algo mucho más elevado que la ley. Ella no simplemente nos exige ser perfectos O excelentes, sino ser como Dios y, en última instancia, ser perfectos como Dios es perfecto.
¿Hay algo que sea más elevado que Dios? ¿Hay algo que sea más perfecto que Dios? El reino nos exige ser tan elevados como Dios y tan perfectos como Él. La Palabra de Dios dice: “Si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos... ” (Mt. 5:20). La justicia de los escribas y fariseos es la justicia de los moralistas y de los que guardan la ley. Si nuestra justicia no supera esta clase de justicia, no podremos entrar en el reino. Esto nos muestra cuán elevados son los requisitos del reino. Debemos ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto (v. 48); esto equivale a ser perfectos como Dios es perfecto. Éste es un requisito elevado que el hombre no puede cumplir; para el hombre esto es imposible. Sin embargo, para Dios es posible. ¿Cómo puede ser posible para Dios? Es posible al entrar Él en nosotros como vida. Cuando Él entra en nosotros como vida, nos suministra el poder que nos capacita para hacer lo que de otro modo no podríamos hacer.
Lo que el reino es
para los creyentes
Capítulo 4 (LSM)
EL REINO EN EL QUE DIOS EJERCE SU REINADO
DEPENDE DE LA VIDA DIVINA
En la Palabra de Dios se presenta muy claramente el pensamiento acerca del reino. Si leemos todas las Escrituras cuidadosamente, veremos que de principio a fin Dios desea obtener una esfera para Su reinado. ¿Cómo obtiene Dios esta esfera en la cual reina? O, podemos preguntar, ¿cómo introduce Dios este reino? Él lo hace por medio de Su vida. Es por ello que en la Biblia la vida siempre está vinculada con el reino. Al comienzo de Génesis vemos que Dios desea que el hombre ejerza dominio por Él sobre la tierra (1:26). El dominio está relacionado con el reino. El deseo de Dios de que el hombre ejerza dominio por Él sobre la tierra muestra que Dios se ha propuesto establecer Su reino en la tierra por medio del hombre. Después de Génesis 1, donde se nos habla del deseo que Dios tiene de que el hombre ejerza dominio por Él en la tierra, Génesis 2 nos presenta el árbol de la vida (v. 9). Esto indica que a fin de que el hombre ejerza dominio por Dios sobre la tierra y traiga el reino, necesita recibir la vida eterna de Dios en su interior. Si el hombre no posee la vida eterna de Dios, no podrá jamás traer la autoridad de Dios a la tierra. Por consiguiente, la Biblia desde el comienzo revela que Dios vincula la vida con el dominio. De ahí que la obra de Satanás también está relacionada con este asunto. Satanás apartó al hombre del árbol de la vida porque sabía que si el hombre no recibía la vida de Dios, no podría traer la autoridad de Dios a la tierra. El reino como la esfera en la cual Dios reina depende enteramente de la vida de Dios.
Por esta razón, el Señor Jesús le dijo a Nicodemo: “El que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn. 3:3). Asimismo dijo: “El que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (v. 5). El reino de Dios tiene que ver con el reinado de Dios; la regeneración del hombre consiste en que el hombre reciba la vida de Dios. A fin de que el hombre toque el reinado de Dios y traiga la autoridad de Dios a la tierra, él tiene que recibir en su interior la vida de Dios. Si el hombre no posee la vida de Dios, de ningún modo podrá traer el reinado de Dios.
Lo que el reino es
para los creyentes
Capitulo 4 (LSM)