Del mundo huid a Cristo Ganad

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1
¡Del mundo͜ huid! ¡A Cristo ganad!
Puede saciar hoy tu corazón;
¿Qué más quisieras tú encontrar?
¡Todas las cosas vacías son!
 
El es tan rico͜ en Su plenitud,
¡Puede colmar tu necesidad!
El es tan bueno, ¡cuán dulce͜ es El!
¡Todo deseo El saciará!
2
¡Del mundo͜ huid! ¡A Cristo ganad!
El es tu grande necesidad.
Al recibir a Cristo͜ el Señor,
Ya nada más tú desearás.
3
Aunque muy grande el mundo es,
Y muy pequeño tu corazón,
Pero͜ el gran mundo con su caudal
No puede darte satisfacción.
4
Con este Cristo, gran gozo͜ habrá;
Sin este Cristo, sólo pesar;
Donde͜ está Cristo, hay claridad,
Donde͜ El no͜ está, sólo͜ oscuridad.
3
Un Hermano

Si experimentamos esto, comprenderemos que las tres cosas que el Señor aconseja a la iglesia en Laodicea —que compre oro, vestiduras blancas y colirio— son el Señor mismo. Como ya vimos en tipología, O en el lenguaje bíblico, el oro representa dos cosas: la naturaleza de Dios y la fe viva por la cual valoramos y obtenemos la naturaleza divina. Estas dos cosas están combinadas. Si no tenemos la fe viva para apreciar y aplicar la naturaleza divina, nunca será nuestra. La naturaleza divina solamente puede llegar a ser nuestro disfrute a través de nuestra fe viva. Cristo es la corporificación de la naturaleza divina, y también es nuestra fe viva. Si tenemos fe, podemos participar de la naturaleza divina. Esto significa que debemos tener a Cristo. Tenemos que pagar el precio y decirle al Señor: “Señor, tengo mucho conocimiento de las verdades de la Biblia, pero reconozco que no tengo mucho de Ti. Señor, prefiero tenerte a Ti, que tener simple y vano conocimiento. Señor, Tú eres el verdadero oro, la corporificación de la naturaleza divina. Para poder valorar y aplicar esta naturaleza, necesito una fe viva. Señor, todavía no tengo esa fe, pero acudo a Ti. Te pido que seas mi fe viva. Quiero que Tú seas la fe por la cual vivo, la fe del Hijo de Dios” (Gá. 2:20). Si usted le dice esto al Señor, inmediatamente El le dirá: “Muy bien, si quieres obtenerme, debes pagar el precio. Hay ciertas cosas que quiero que abandones porque te estorban y te impiden disfrutarme”. Abandonar estas cosas es pagar el precio. Muchos de nosotros hemos experimentado al Señor de esta manera. Frecuentemente el Señor ha dicho: “Heme aquí. ¿Me quieres a Mí, O quieres otras cosas? Si quieres retener las otras cosas, entonces me alejaré. Tus manos están llenas. Debes abandonar la que tienes en ellas; vacía tus manos y luego aférrate a Mí. Entonces yo seré tu deleite”. Solamente cuando pagamos el precio podemos ganar a Cristo.

Considere lo que dice el apóstol Pablo en Filipenses 3:8: “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”. A Pablo no le quedaba nada excepto Cristo. No escatimó nada por Cristo, y pagó el precio completo. Dio todo lo que tenía para ganar a Cristo. Hoy nosotros debemos tener el mismo sentir y pagar el precio que sea necesario, aun nuestras vidas a fin de ganar a Cristo.

Estudio-vida de Apocalipsis

Mensaje 16 (LSM))


Vc

Tampa, Fl, United States

♥️El es tan rico͜ en Su plenitud,

¡Puede colmar tu necesidad!

El es tan bueno, ¡cuán dulce͜ es El!

¡Todo deseo El saciará! ♥️


Hna. Gabriela Menez López

Mexico, Cdmx

Oh Señor Jesús!! El es tan rico en Su plenitud, puede saciar tu necesidad. ¡¡A recibir a Cristo el Señor !!! todo deseo El saciará, El es tan bueno cual dulce es El. Dónde está Cristo hay claridad!! A Cristo ganad, puede saciar tu corazón!!!

Col. 2:2-3 para que sean consolados sus corazones, entrelazados ellos en amor, hasta alcanzar el pleno conocimiento del misterio de Dios, es decir CRISTO, en quien están escondidos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento…. Andad en El. ¡¡¡¡ Oh Señor Jesús!!!!