Tu nombre es como unguento de valor

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1
Tu nombre͜ es como͜ ungüento de valor,
Mejor que͜ el vino, dulce͜ es Tu amor;
Si sigo en las huellas de la grey,
Tu comunión de͜ amor disfrutaré.
2
Yo soy Su͜ amor y El mi͜ Amado es;
El me atra͡e, le sigo por doquier.
Le͜ escondo͜ en mí, mirra fragante es,
Me cubre como bella͜ alheña* El.
3
Gusto Su͜ amor y Sus grosuras da;
Hallo͜ en Su seno gran reposo͜ y paz.
Me muestra la bandera de Su͜ amor,
Enterneciendo͜ así mi corazón.
4
Mi͜ Amado͜ es mío, y yo Suyo soy,
Yo soy un lirio, El mi buen Pastor;
Que͜ apunte͜ el día, las sombras se͜ irán,
Y como͜ un ciervo le veré llegar.
5
Mirra de muerte y resurrección,
Como͜ el incienso͜ empapó͜ el corazón;
Viento del norte sopla hasta͜ hacer
Del huerto de mi alma Su placer.
6
Como paloma quiero limpio ser,
Un lirio puro delante de El,
Yo quiero͜ el gozo de Sus gozos ser,
Y mi Cantar de los cantares El.
7
Como la luna, conformarme͜ a El,
Esclarecido como͜ el sol seré;
Sólo͜ a mi͜ amado quiero agradar,
Sólo Su vida quiero expresar.
8
Eres mi vida, yo Tu͜ imagen soy;
¡Como la muerte fuerte͜ es este͜ amor!
No se destruye ni decaerá,
Hasta que vengas él nos guardará.
* Una planta del Viejo Mundo, apreciada por sus fragantes flores blancas y amarillas (Cnt. 1:14).
3
Un Hermano

Cantar de los cantares 1:2-3 dice: “¡Oh, si él me besara con besos de su boca! / Porque mejores son tus amores que el vino. A más del olor de tus suaves ungüentos, / Tu nombre es como ungüento derramado; / Por eso las jóvenes te aman”. Así pues, el primer paso que debemos dar para ir en pos del Señor no requiere el ejercicio del espíritu sino del corazón. Todos los que siguen al Señor son primero atraídos por Él. Por eso, esta buscadora del Señor dijo: “Atráeme; en pos de ti correremos” (v. 4). Si no amamos al Señor con nuestro corazón, el Señor no podrá hacer nada en nosotros. Amamos al Señor, porque Él ha atraído nuestro corazón. Este amor no es un amor de adoración ni un amor afectuoso, sino un amor romántico. ¡Él es tan bueno y tan placentero! ¡Él es del todo codiciable! Debemos amar al Señor a tal grado.

Nuestro corazón conecta y une nuestra alma con nuestro espíritu. Cuando le amamos, este amor transmitirá lo que está en nuestro espíritu a nuestra alma. A medida que amemos al Señor, veremos cuán llenos estamos de nosotros mismos en nuestra mente, parte emotiva y voluntad. Entonces estaremos dispuestos a tomar la cruz. Tomar la cruz es negarnos a nuestra alma, es decir, negarnos a nuestra mente, a nuestra parte emotiva y a nuestra voluntad y negarnos a nuestro propio ser. Una vez que hagamos esto, la cruz pondrá una marca sobre nosotros y matará nuestro yo. De este modo, experimentaremos la cruz. Entonces nuestro yo, nuestro amor, nuestras preferencias, nuestra fuerza de voluntad y nuestro conocimiento, será puesto todo en la cruz.

Cuando la cruz opera en nuestra alma, mata el yo que está presente en nuestra mente, en nuestra parte emotiva y en nuestra voluntad. Pero donde opere la muerte de la cruz, allí también estará la resurrección. La cruz opera en nuestra mente, en nuestra parte emotiva y en nuestra voluntad, a fin de darle más cabida a Cristo en nuestro ser. Cuando esto sucede, el Espíritu también transfunde la mente de Dios a nuestra mente, los sentimientos de Dios a nuestra parte emotiva y la voluntad de Dios a nuestra voluntad. Así, cuanto más le conozcamos, más nos conoceremos a nosotros mismos; cuanto más nos conozcamos a nosotros mismos, más la cruz operará en nosotros; y cuanto más la cruz opere en nosotros, más el Espíritu entrará a cada parte de nuestro ser. Y una vez que el Espíritu entra, Cristo entra, y cuando Cristo entra, Dios entra.

Como resultado, día tras día nuestra mente, nuestra parte emotiva y nuestra voluntad serán llenas del elemento de Dios. Entonces nuestros pensamientos serán los pensamientos de Dios, y nuestras preferencias serán las preferencias de Dios. Así, Dios se mezclará con nosotros al grado en que todas nuestras actitudes, conversaciones, palabras y acciones, expresarán a Dios. Y una vez que Dios se mezcle con nosotros y nos llene de todas Sus riquezas, llegaremos a ser Su plenitud.

El Cristo crucificado

Capitulo 6 Los requisitos necesarios

para recibir la cruz (LSM)


Hna. Gabriela Menez Lopez

Mexico, Cdmx, Mexico

Oh Señor Jesús!! Tu nombre es ungüento de valor!! Eres el Cristo el Hijo del Dios Viviente, nuestro Cristo todo inclisivo, excelente, misterioso, maravilloso, admirable!!!

como paloma quiero limpio ser,

Un lirio puro delante de El

Para que Su rostro pueda yo ver!!

Disfrutar con Mi amado!! El gozo de

Ser suya!! Oh qué gran precio El pago

Por mí!!! Cant de cant 6:12 Sus ojos son como palomas, junto a arroyos de aguas, bañados en leche y a la perfección colocados!!

Oh Señor Jesús! Deseamos expresarte!! Oh Señor Jesús!! Tu Eres y nosotros no somos!!! Te Amo!! Señor Jesús!


Marianela

Dublin, Ireland

Eres mi vida yo Tu imagen soy;

Como la muerte fuerte es este amor!

No se destruye ni decaerá

Hasta que vengas él nos guardará.

Creo mi Señor Jesus, y guardo tus preciosisimas promesas en mi corazón.