Hoy comemos del viviente pan

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1
Hoy comemos del viviente pan,
Y bebemos en el manantial;
Dijo Cristo quien beba de El,
Nunca, nunca más tendrá sed.
 
¿Qué, no tendrá más sed?
¡No, no tendrá más sed!
¿Qué, no tendrá más sed?
¡No, no tendrá más sed!
Dijo Cristo quien beba de El,
Nunca, nunca tendrá más sed.
2
Hoy comemos del viviente pan,
De Jesús quien es nuestro manjar,
Dijo El quien coma de este͜ pan,
Nunca, más hambre él tendrá.
 
¿Qué, hambre no tendrá?
¡No, hambre no tendrá!
¿Qué, hambre no tendrá?
¡No, hambre no tendrá!
Dijo El quien coma de͜ este pan,
Nunca, más hambre él tendrá.
3
Respiramos aire divinal—
Esa vida que es sin igual;
Y aquel que respire͜ obtendrá
La vida eternal de Dios.
 
¿Qué, la vida͜ eternal?
¡Sí, la vida͜ eternal!
¿Qué, la vida͜ eternal?
¡Sí, la vida͜ eternal!
Y aquel que respire͜ obtendrá
La vida eternal de Dios.
4
Disfrutamos vino celestial
Al probar la vida divinal;
Y aquel que pruebe͜ así tendrá
El gozo celestial de Dios.
 
¿Qué, gozo celestial?
¡Sí, gozo celestial!
¿Qué, gozo celestial?
¡Sí, gozo celestial!
Y aquel que pruebe͜ así  tendrá
El gozo celestial de Dios.
5
Cristo el resucitado Rey,
Nuestro Redentor y vida es;
Si le recibes cantarás
Y Tú por siempre vivirás.
 
¿Qué, por siempre viviré?
¡Sí, por siempre vivirás!
¿Qué, por siempre viviré?
¡Sí, por siempre vivirás!
Si le recibes cantarás
Y tú por siempre vivirás.
2
Un Hermano

DIOS VIENE PARA SER

VIDA PARA EL HOMBRE

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Ya vimos que la meta central de Dios en el universo es la vida. Ahora necesitamos ver cómo Dios vino para ser la vida del hombre y para mezclarse con él. La atención de Dios se centra en la vida, la cual es nada menos que Dios mismo. Por lo tanto, el hecho de que Dios tome la vida como centro del universo significa que Él se toma a Sí mismo como el centro del universo. El hecho de que Él deposite Su vida en el hombre significa que Él desea depositarse a Sí mismo en el hombre. Igualmente, el hecho de que Él desee que el hombre reciba la vida significa que desea que el hombre le reciba a Él. Cuando la vida entra en el hombre, Dios entra en él. Nunca diríamos que Dios es Dios, que la vida es la vida, y que Dios y la vida son dos cosas aparte la una de la otra. En realidad, Dios es vida, y la vida es Dios; los dos no pueden separarse. Si separamos la vida de Dios, entonces la vida dejaría de ser la vida. La vida no sólo está en Dios, sino que es Dios mismo. Es por ello que el salmo 36 dice que la vida está en Dios y que la fuente de la vida está con Dios.

En el Antiguo Testamento vemos la vida, pero no podemos ver fácilmente lo que es la vida. Es sólo cuando llegamos al Nuevo Testamento que vemos que la vida es Dios mismo. El Cristo encarnado es, por un lado, Dios y, por otro, la vida. Cristo es Dios y Cristo es vida; por lo tanto, Dios es vida. Además, sabemos con toda seguridad que Dios se hizo carne para que nosotros le recibiésemos como vida. En Su encarnación Él dijo: “Yo he venido para que tengan vida” (Jn. 10:10). La vida que está en nosotros es Dios mismo. Dios se hizo carne a fin de que el hombre pudiese recibirle como vida. Él dijo que era el pan vivo que descendió del cielo (6:51); esto significa que Dios se hizo hombre y vino para estar entre los hombres porque desea ser el pan vivo, a fin de que los hombres le reciban como su vida.

Pláticas adicionales sobre

el conocimiento de la vida

Capitulo 2 (LSM)


Pedro Menéndez

Bayamon, Puerto Rico, United States

Dios no tiene dos clases de alimentos para Su pueblo escogido. Hay un sólo Dios, y también hay una sola clase de alimento. Cristo es nuestro maná y también nuestro árbol de la vida por la eternidad. Tenemos un sólo Dios, un sólo Cristo, un sólo Espíritu. Tenemos también un sólo alimento, una sola dieta.

… Dios desea cambiar nuestra dieta. Su intención es eliminar la dieta mundana y limitarnos a una dieta celestial, la cual es Cristo. Debido a que expresiones como la tentación y amar al mundo han sido tomadas a la ligera en el cristianismo, prefiero no usarlas al hablar de la revelación divina en Exodo 16. Deseo hacer una pregunta acerca de la dieta: ¿De qué está viviendo usted día tras día? ¿Qué es lo que digiere para quedar satisfecho, fortalecido y ser sostenido? Todos debemos hacernos estas preguntas. Todos debemos ser capaces de decir: “El Señor es el único que me satisface. Fuera de El no tengo ninguna satisfacción. Cada día soy fortalecido y sostenido por Cristo. Dependo de El como mi único alimento”.

Cristo debe ser nuestro alimento, satisfacción, fortaleza y sustento. No obstante, esto no significa que no necesitemos de algunas cosas para nuestro vivir humano. Necesitamos diferentes cosas buenas y útiles, incluyendo por ejemplo la educación. Pero no debemos permitir que estas cosas se conviertan en nuestra comida. Es posible que las necesitemos y las obtengamos, pero no debemos depender de ellas ni vivir por ellas. Nuestra única comida es Cristo.

Estudio Vida de Éxodo

Capítulo 35