1
No la ley de letras
Quiere darnos Dios,
Sino͜ el Cristo vivo
Para salvación.
No son las doctrinas
Sino͜ es Cristo quien
Liberarnos puede
Del caído ser.
Quiere darnos Dios,
Sino͜ el Cristo vivo
Para salvación.
No son las doctrinas
Sino͜ es Cristo quien
Liberarnos puede
Del caído ser.
2
No pueden los ritos,
Lograr avivar
El espíritu o͜ el
Alma transformar;
Cristo nos da vida
Como͜ Espíritu,
Para que expresemos
Su vida͜ y virtud.
Lograr avivar
El espíritu o͜ el
Alma transformar;
Cristo nos da vida
Como͜ Espíritu,
Para que expresemos
Su vida͜ y virtud.
3
Ni filosofía
Ni la instrucción,
Pueden conformarnos
Al Hijo de Dios;
Sólo Cristo mismo
Terminando͜ el yo,
Nos hace Sus miembros,
En resurrección.
Ni la instrucción,
Pueden conformarnos
Al Hijo de Dios;
Sólo Cristo mismo
Terminando͜ el yo,
Nos hace Sus miembros,
En resurrección.
4
No las religiones,
Ni la cristiandad,
Llevarán a cabo
Su divino plan;
Pero Cristo como͜ el
Todo en mi ser
A Dios satisface
Y le da placer.
Ni la cristiandad,
Llevarán a cabo
Su divino plan;
Pero Cristo como͜ el
Todo en mi ser
A Dios satisface
Y le da placer.
5
Dones y funciones
Que͜ el Señor nos da,
Nunca͜ a nuestro Cristo
Pueden reemplazar;
¡Sea͜ el todo͜ en todos
Cristo͜ en nuestro ser!
¡Sólo Cristo mismo
En cualquier hacer!
Que͜ el Señor nos da,
Nunca͜ a nuestro Cristo
Pueden reemplazar;
¡Sea͜ el todo͜ en todos
Cristo͜ en nuestro ser!
¡Sólo Cristo mismo
En cualquier hacer!
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3. Mejores promesas
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Este mejor pacto fue establecido sobre mejores promesas (8:6). Estas mejores promesas, las cuales fueron dadas en Jeremías 31:31-34 y citadas en Hebreos 8:8-12 y 10:16-17, se resumen en dos cosas: el perdón de los pecados y la ley de vida. En el antiguo pacto los pecados no eran perdonados, sino simplemente cubiertos. Pero en el nuevo pacto, tenemos el perdón de los pecados, lo cual es mucho mejor que cubrir los pecados. Además, en el nuevo pacto contamos con la ley de vida, y no la ley de la letra.
Estudio-vida de Hebreos
Mensaje 35 (LSM)
LA PERFECTA LEY
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En 1:25 Jacobo habla de la perfecta ley, la ley de la libertad: “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la ley de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”. La perfecta ley, la ley de la libertad, no es la ley de la letra escrita en tablas de piedra fuera de nosotros, sino la ley de la vida divina inscrita en nuestros corazones (He. 8:10), cuya norma moral corresponde a la norma de la constitución del reino, decretada por el Señor en el monte (Mt. 5—7). Puesto que la ley de la letra no pudo darle vida al hombre (Gá. 3:21), sino sólo poner de manifiesto su debilidad y su fracaso además de mantenerlo en esclavitud (5:1), dicha ley esclavizaba al hombre. Dado que la perfecta ley de vida es la vida divina en función, la cual nos fue impartida en la regeneración y la cual nos suministra las inescrutables riquezas de la vida divina durante toda nuestra vida cristiana a fin de librarnos de la ley del pecado y de la muerte y satisfacer todos los justos requisitos de la ley de la letra (Ro. 8:2, 4), dicha ley es la ley de la libertad. Esta ley es la ley de Cristo (1 Co. 9:21), y es Cristo mismo, quien vive en nosotros para regularnos impartiendo la naturaleza divina en nuestro ser, a fin de que llevemos una vida que exprese la imagen de Dios. Tal vez Jacobo pensaba que esta ley era la regla básica de la vida cristiana por la cual uno logra la perfección cristiana práctica.
Estudio-vida de Jacobo
Mensaje 4 (LSM)