1
Que conozca Tu Persona
Es mi͜ anhelo y͜ oración.
Que Tu plenitud disfrute
En mi hombre interior.
No por la manera͜ externa
O en mi͜ alma, tan sutil,
Mas, Señor, que te contacte
Hasta poseerte͜ a Ti.
Es mi͜ anhelo y͜ oración.
Que Tu plenitud disfrute
En mi hombre interior.
No por la manera͜ externa
O en mi͜ alma, tan sutil,
Mas, Señor, que te contacte
Hasta poseerte͜ a Ti.
Tú͜ eres mi Persona,
Y͜ en mi ser hoy moras,
¡Oh, que͜ experimente siempre
Esta realidad!
Y͜ en mi ser hoy moras,
¡Oh, que͜ experimente siempre
Esta realidad!
2
Vive͜ el mundo͜ en las tinieblas
Ocupado͜ en su afán,
Por el alma tan caída
Que controla Satanás.
Así éramos nosotros,
Hasta que vino͜ a reinar
Jesucristo͜ en nuestras vidas,
A Quien conocemos ya.
Ocupado͜ en su afán,
Por el alma tan caída
Que controla Satanás.
Así éramos nosotros,
Hasta que vino͜ a reinar
Jesucristo͜ en nuestras vidas,
A Quien conocemos ya.
3
Como͜ errante yo vagaba
En mi alma sin saber
Que mi͜ espíritu͜ anhelaba
Recibir a Dios en él.
Cuando͜ entró Jesús entonces
Hubo͜ un cambio en mi ser;
Hoy mi͜ espíritu͜ es el centro,
Y la͜ habitación de El.
En mi alma sin saber
Que mi͜ espíritu͜ anhelaba
Recibir a Dios en él.
Cuando͜ entró Jesús entonces
Hubo͜ un cambio en mi ser;
Hoy mi͜ espíritu͜ es el centro,
Y la͜ habitación de El.
4
¡Cuán gloriosa! Mi persona
Hoy es mi espíritu.
Cristo mismo͜ en mí expresa
Su͜ intención y Su virtud.
No el alma engañosa,
Pero͜ espíritu͜ y verdad.
Cristo͜ ahora͜ es mi Persona,
Mi completa re͡lalidad.
Hoy es mi espíritu.
Cristo mismo͜ en mí expresa
Su͜ intención y Su virtud.
No el alma engañosa,
Pero͜ espíritu͜ y verdad.
Cristo͜ ahora͜ es mi Persona,
Mi completa re͡lalidad.
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LA CAPACIDAD DE
CONOCER A DIOS
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En Juan 17:2 y 3 vemos que la vida eterna posee la capacidad de conocer a Dios: “Como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a quien has enviado, Jesucristo”. La vida eterna es la vida divina, la cual cumple una función especial: conocer a Dios. Para conocer a Dios, la persona divina, necesitamos la vida divina.
Ya que como creyentes hemos nacido de la vida divina, tenemos la capacidad de conocer a Dios. Para conocer cierta especie de seres vivos, se requiere tener la vida de dicha especie. Por ejemplo, un perro no puede conocer a los seres humanos, porque no posee la vida humana. Para conocer a los seres humanos, se requiere la vida humana. El mismo principio se aplica al hecho de conocer a Dios. El Señor nos ha dado vida eterna, la vida divina, la vida de Dios, y esta vida ciertamente posee la capacidad de conocer a Dios. Por consiguiente, la vida de Dios, la cual nos ha sido dada, posee la capacidad de conocer a Dios y las cosas de Dios.
En 5:20 Juan habla de conocer al verdadero. Aquí la palabra conocer de hecho significa “experimentar”, “disfrutar” y “poseer”. Por lo tanto, conocer al verdadero equivale a experimentar, disfrutar y poseer al verdadero. En este universo únicamente Dios es el verdadero, y necesitamos la vida de Dios para poder experimentarlo, disfrutarlo y poseerlo.
Estudio-vida de 1 Juan
Mensaje 39 (LSM)
EL HIJO DE DIOS HA VENIDO
Y NOS HA DADO ENTENDIMIENTO
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En el versículo 20 Juan añade: “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer a Aquel que es verdadero; y estamos en el verdadero, en Su Hijo Jesucristo. Éste es el verdadero Dios, y la vida eterna”. La frase ha venido aquí indica que el Hijo de Dios vino mediante la encarnación para traernos a Dios mismo como gracia y realidad (Jn. 1:14) a fin de que recibiéramos la vida divina, tal como se revela en el Evangelio de Juan para poder participar de Dios como amor y luz, tal como se revela en esta epístola.
En 5:20 Juan dice que el Hijo de Dios nos ha dado entendimiento para conocer a Aquel que es verdadero, esto es, el verdadero. Este entendimiento es una facultad de nuestra mente después que ésta ha sido iluminada y fortalecida por el Espíritu de realidad (Jn. 16:12-25) para que pueda captar la realidad divina que está en nuestro espíritu regenerado. En este versículo, “conocer” es la capacidad de la vida divina, la cual nos permite conocer al Dios verdadero (Jn. 17:3) en nuestro espíritu regenerado (Ef. 1:17) mediante nuestra mente renovada, que ha sido iluminada por el Espíritu de realidad.
El entendimiento del que se habla en el versículo 20 incluye nuestra mente, nuestro espíritu y el Espíritu de realidad. Según lo que somos en nuestro ser natural, nuestro espíritu está sumido en la muerte y nuestra mente está entenebrecida. Por tanto, en nuestro ser natural no tenemos la capacidad de conocer a Dios. ¿Cómo puede alguien cuyo espíritu está en una condición de muerte y cuya mente está entenebrecida, conocer al Dios invisible? Esto es imposible.
Así que el Señor Jesús, el Hijo de Dios, ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al Dios genuino y verdadero. Él vino a nosotros al pasar por las etapas de encarnación, crucifixión y resurrección. Él efectuó la redención por nosotros, y luego nosotros, después de habernos arrepentido y de haber creído en Él, le recibimos. Una vez que creímos en Él y le recibimos, nuestros pecados fueron perdonados, nuestra mente entenebrecida fue iluminada y nuestro espíritu, que estaba en una condición de muerte, fue vivificado. Además, el Espíritu de realidad, quien es el Espíritu de revelación, entró a nuestro ser. Esto significa que el Espíritu de realidad fue añadido a nuestro espíritu vivificado y resplandeció en nuestra mente para iluminarla. Ahora, tenemos una mente que ha sido iluminada y un espíritu que ha sido vivificado con el Espíritu de realidad, el cual nos revela la realidad espiritual. Como resultado, ciertamente tenemos entendimiento y podemos conocer al verdadero. Antes de ser salvos, no teníamos este entendimiento; pero el Hijo de Dios vino a nosotros y nos dio este entendimiento para que conozcamos a Dios.
Estudio-vida de 1 Juan
Mensaje 39 (LSM)