Siempre sobra un excedente

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1
Siempre sobra͜ un excedente,
Si͜ uno gusta del Señor;
Cada copa se desborda
Al llenarla Su dulzor.
Nada͜ escaso͜ o limitado
Ha salido de͜ El jamás;
//A los Suyos todo suple,
Hasta͜ hacerlos rebosar.//
2
Siempre sobra͜ un excedente,
Si del Padre celestial
Aceptamos dando gracias
La porción que El nos da.
Suministra nuestro todo,
El nos trae satisfacción,
//Al gustar de Jesucristo
El nos sacia͜ el corazón.//
3
Siempre sobra͜ un excedente
Al probar Su vasto͜ amor;
Siempre queda más altura,
Y un valle͜ aún mayor.
No podrá la boca͜ humana
Su ternura proferir,
//Sólo puede alabarle
Y Su nombre bendecir.//
2
Un Hermano

a. La gracia de Dios

y el don en gracia

de un solo hombre

abundaron para muchos

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Romanos 5:15b dice: “Porque si por el delito de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia de Dios y el gratuito don en gracia de un solo hombre, Jesucristo”. Este versículo revela que la gracia —el propio Dios Triuno como nuestro disfrute— y el gratuito don en gracia de un solo hombre —el don de la justicia que nos fue dado por Dios— abundaron para muchos. Aquí la gracia es la gracia de Dios, y el don está relacionado con Cristo, pues el gratuito don en gracia es de un solo hombre, Jesucristo. Dios jamás da la gracia directamente; Él siempre nos da la gracia por medio de Cristo.

1) La justificación a causa

de muchos elitos es la

justificación de vida para

todos los hombres

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La gracia de Dios y el don en gracia de un solo hombre abundaron para los muchos para justificación a causa de muchos delitos. Romanos 5:16b dice: “El don de gracia vino a causa de muchos delitos para justificación”. Aquí el don de gracia se refiere al don de la justicia, el cual hemos recibido de parte de Dios (v. 17). Además, la justificación a causa de muchos delitos mencionada en el versículo 16 es la justificación de vida para todos los hombres mencionada en el versículo 18. El acto de justicia de Cristo, que consistió en morir en la cruz, dio como resultado la justificación de vida. El versículo 21 dice que la gracia reina por la justicia para vida. Estos versículos muestran que la vida es el resultado de la justicia (8:10). La vida es la meta para la cual Dios nos salvó; así que la justificación es “de vida” (5:18). La justificación en sí no es el fin; su fin es la vida. La “vida” en el versículo 18 se refiere a la vida eterna, divina e increada, la vida de Dios (griego, zoé), la cual es Cristo mismo como vida para nosotros. Por medio de la justificación hemos alcanzado el nivel de la justicia de Dios y estamos a la par con ella, de modo que ahora Él nos puede impartir Su vida. Exteriormente, la justificación cambia nuestra posición; interiormente, la vida cambia nuestra manera de ser. Que la justificación sea para vida indica que la justificación redunda en vida y que la unión orgánica de vida es resultado de la justificación. La gracia de Dios y el don en gracia de un solo hombre tienen por finalidad nuestra justificación, y nuestra justificación tiene por finalidad que poseamos la vida divina para que la expresemos en nuestro vivir.

2) Para que muchos

reinen en vida

por medio de Él

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La gracia de Dios y el don en gracia de Cristo abundaron para muchos redundando en la justificación de vida para todos los hombres a fin de que muchos puedan reinar en vida por medio de Cristo. En Romanos 5:17 Pablo dice: “Si, por el delito de uno solo, reinó la muerte por aquel uno, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”.

La conclusión del

Nuevo Testamento: Experimentar,

disfrutar y expresar a Cristo,

Mensaje 298 (LSM)


Pedro Menéndez

Bayamon, Puerto Rico, United States

Fue una grande y noble declaración la que nuestro hermano Pablo hizo a los filipenses. Se atrevió a decirles a aquellos quienes eran casi su único sostén: “Todo lo he recibido, y tengo abundancia”. Pablo no da ninguna insinuación de necesidad, sino que tomó la posición de un hijo rico de un Padre opulento, y no tenia temor de que al hacerlo así se detendría el suministro de más abastecimientos. Estaba muy bien que los apóstoles dijeran a un incrédulo que también estaba en penuria: “No tengo plata ni oro”, pero nunca estaría bien que un apóstol necesitado dijera eso a creyentes que estuvieran dispuestos a responder a una solicitud de ayuda. Es una deshonra para el Señor si algún representante Suyo divulga necesidades que provocan lástima de parte de otros. Si tenemos una fe viva en Dios, siempre nos gloriaremos en El, y osaremos proclamar en toda circunstancia: “Todo lo he recibido, y tengo abundancia”. No hay nada mezquino ni bajo en los siervos verdaderos de Dios; son todos hombres de gran corazón. Las líneas siguientes fueron escritas por la señorita M. E. Barber sobre el Salmo 23:5 después de haber gastado su último dólar:

Sacado de:

La Vida cristiana normal de la iglesia, Capítulo 8

por Watchman Nee