Morando en Ti, en Tu profundo amor

B329 C420 E563 F104 K420 P563 S263 T563
1
Morando͜ en Ti, en Tu profundo͜ amor,
Señor Jesús, Cordero de mi Dios;
Como la rama͜ al árbol cerca͜ está,
Quiero, mi buen Señor, en Ti morar.
2
Morando͜ en Ti, mi Salvador yo sé
Cómo Tu vasto͜ amor se vertirá;
Así mi vaso rebosando͜ en Ti
Con inefable gozo fluirá.
3
Morando͜ en Ti, ni͜ el ego ni el mal
Podrán Tu vida͜ interna subyugar;
Mi͜ alma͜ unida͜ a Ti en comunión,
Sólo anhela͜ estar en sumisión.
4
Morando͜ en Ti, yo puedo entender,
Hoy los secretos de Tu corazón;
Paz, gozo͜ y Tu Palabra conocer,
Sirviendo͜ a Dios con fruto y poder.
2
Un Hermano

LA VIDA QUE LLEVAN

LOS SANTOS EN UNIÓN

CON CRISTO:

CON LA PAZ DE CRISTO

QUE NOS RIGE Y LA PALABRA

DE CRISTO QUE MORA

EN NOSOTROS

---------------

En 3:10 y 11 vemos que en el nuevo hombre Cristo es el todo y está en todos. Cristo es todos los miembros y está en todos ellos. En el nuevo hombre no hay cabida para ninguna persona natural; antes bien, Cristo es cada uno y está en cada uno. Decir que Cristo es el todo y en todos en el nuevo hombre quiere decir que nosotros somos uno con Cristo y que Cristo es uno con nosotros. Aún podemos afirmar que Cristo es nosotros y que nosotros somos Él. Esto describe nuestra unión con Cristo. Por consiguiente, el vivir de los santos debe ser un vivir que ellos llevan en unión con Cristo, un vivir que se identifica con Él. Si vivimos de esta manera, nosotros y Cristo, Cristo y nosotros, seremos uno. Nosotros vivimos, y Cristo vive en nuestro vivir.

Debemos ser uno con el Señor Jesús así como Él es uno con el Padre. En Juan 14:10, el Señor dijo: “Las palabras que Yo os hablo, no las hablo por Mi propia cuenta, sino que el Padre que permanece en Mí, El hace Sus obras”. Esto indica que el Padre obra en el hablar del Hijo. Aunque el Padre y el Hijo son dos personas, ambos tienen una sola vida y un solo vivir. La vida del Padre es la vida del Hijo, y el vivir del Hijo es el vivir del Padre. Por una parte, la vida del Padre es la vida del Hijo. Por otra parte, el vivir del Hijo es el vivir del Padre. De esta manera el Padre y el Hijo tienen una sola vida y un solo vivir. El principio es el mismo con relación a Cristo y nosotros. Hoy en día, nosotros y Cristo tenemos una sola vida y un solo vivir. La vida del Hijo se convierte en nuestra vida, y nuestro vivir se convierte en Su vivir. Esto es lo que significa vivir en unión con Cristo.

En esta unión, nosotros y Cristo, Cristo y nosotros, somos uno. De manera práctica, Cristo es nosotros y nosotros somos Cristo, porque vivimos en unidad. Su vida es nuestra vida, y nuestro vivir es Su vivir. Por lo tanto, Cristo vive en nuestro vivir. En esto consiste el vivir cristiano normal, el cual corresponde a la norma de Dios y cumple los requisitos de Su economía.

Estudio-vida de Colosenses

Mensaje 29 (LSM)


Un Hermano

SEPARADOS DEL SEÑOR

NO PODEMOS HACER NADA

------------------

En Juan 15:5 el Señor dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en Mí, y Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mí nada podéis hacer”.

SEPARADOS DEL SEÑOR

NO PODEMOS HACER NADA

-----------------

El Señor dijo: “Porque separados de Mí nada podéis hacer”. ¿Qué significa esto? En lo que se refiere a nosotros, todavía somos capaces de hacer muchas cosas separados del Señor. Tal parece que no necesitamos depender del Señor para predicar el evangelio, ni tampoco para visitar a los santos ni para servirle. Muchos de nosotros hemos tenido esta clase de experiencia. En nuestro servicio, en nuestra obra, cuando tenemos que predicar del evangelio, cuando salimos a visitar a los santos, aparentemente podemos hacer muchas cosas sin tener mucha comunión con el Señor y sin necesidad de permanecer en Él. Sin embargo, a los ojos del Señor, todo lo que hacemos sin tener comunión con Él O sin depender de Él, es decir, todo lo que hacemos por nosotros mismos, no cuenta. Es por eso que el Señor dijo: “Separados de Mí nada podéis hacer”. Eso significa que únicamente aquello que hacemos mientras permanecemos en el Señor cuenta delante de Sus ojos. Estando separados de Él, todo lo que hagamos no significará nada.

El Cristo crucificado

Capítulo 13 (LSM)