Mi Salvador en la cruz murió

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1
Mi Salvador en la cruz murió
Y mis pecados allí borró;
Por mí Su sangre se derramó,
A Su nombre, gloria.
Mi Salvador en la cruz murió
Y mis pecados allí borró;
Por mí Su sangre se derramó,
A Su nombre, gloria.
 
A Su nombre, gloria,
A Su nombre, gloria,
Por mí Su sangre se derramó,
A Su nombre, gloria.
A Su nombre, gloria,
A Su nombre, gloria,
Por mí Su sangre se derramó,
A Su nombre, gloria.
2
¡Maravillosa͜ es mi salvación!
Mora Jesús dulcemente͜ en mí;
Me recibió en la cruz allí,
A Su nombre, gloria.
¡Maravillosa͜ es mi salvación!
Mora Jesús dulcemente͜ en mí;
Me recibió en la cruz allí,
A Su nombre, gloria.
3
Preciosa fuente de salvación;
Me trae gran gozo y bendición,
Limpio y salvo por ella soy,
A Su nombre, gloria.
Preciosa fuente de salvación;
Me trae gran gozo y bendición,
Limpio y salvo por ella soy,
A Su nombre, gloria.
4
Ven a͜ esta fuente, oh pecador;
Ponte͜ a los pies de tu Salvador;
Deja que Cristo te sane hoy,
A Su nombre, gloria.
Ven a͜ esta fuente, oh pecador;
Ponte͜ a los pies de tu Salvador;
Deja que Cristo te sane hoy,
A Su nombre, gloria.
1
Un Hermano

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EL PERDON DE PECADOS

Y LA LIMPIEZA DE PECADOS

En Su plena salvación, Dios primero nos perdona nuestros pecados y nos limpia de nuestros pecados. Cuando recibimos la plena salvación de Dios, lo primero que disfrutamos es el perdón de nuestros pecados por Dios y Su limpieza de nuestros pecados.

“Sin derramamiento de sangre no hay perdón” (He. 9:22).

El perdón de nuestros pecados por Dios se basa en el derramamiento de sangre para la redención. Debido a que El es justo, Dios no puede perdonar los pecados de los hombres sin alguna razón. Su justicia requiere que todo el que peque muera (Ez. 18:4). A menos que Su justo requisito sea satisfecho, Su justicia no puede permitirle perdonar a los pecadores sus pecados. Pero, puesto que el Señor Jesús murió y derramó Su sangre en la cruz conforme a la justicia de Dios, satisfaciendo así el justo requisito de Dios, El puede legalmente perdonar a los hombres sus pecados conforme a Su justicia. El Señor Jesús dijo: “Esto es Mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para perdón de pecados” (Mt. 26:28). Puesto que la sangre del Señor Jesús fue derramada por los hombres conforme a la justicia de Dios, satisfaciendo así los justos requisitos de Dios, Su sangre llegó a ser la base sobre la cual pueden ser perdonados los pecados de los que creen en El.

Lecciones de vida,

tomo 4

Lección 38 (LSM)