En la vid, si habitamos

Cs443 E1163 K846 S266 Si1163
1
En la vid, si habitamos
Como pámpanos en El,
El también mora͜ en nosotros
Como vida͜ en nuestro ser.
 
En la vid, en la vid,
En la vid, en la vid,
Más de Ti conoceremos
Al quedarnos en la vid.
2
Eficaz es Su Palabra
Cuando habla͜ en lo͜ interior;
Pero para͜ en El quedarnos
Hay que acatar Su voz.
3
Es aquí donde͜ entendemos
El "morar" en realidad;
Si lo͜ amamos El requiere
Que honremos Su hablar.
4
Sólo͜ así permaneciendo
En Su͜ amor y comunión,
Conocemos vida͜ y gozo
Y͜ el afecto del Señor.
5
¡Qué precioso! ¡Oh, qué dulce!
En la vid permanecer,
Y llevar así el fruto
De la vida que͜ hay en El.
3
Un Hermano

1) Con Sus creyentes

como pámpanos

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Como los muchos pámpanos de la vid, los creyentes de Cristo son los miembros del Cristo de Dios a fin de formar el organismo del Dios Triuno en la impartición divina. En Juan 15:5 el Señor Jesús proclamó: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”. Esta aseveración implica que Cristo y Sus creyentes son un solo árbol. Cristo y los creyentes, la vid con los pámpanos, conforman el organismo del Dios Triuno en la impartición divina. La vid en Juan 15, por tanto, es una vid universal que incluye a Cristo y Sus creyentes, los pámpanos. En esta vid, este organismo, el Dios Triuno vive, se expresa a Sí mismo y se imparte al máximo.

Cristo, el Dios infinito, es la vid, y nosotros somos Sus pámpanos. En realidad somos pámpanos del Dios infinito, orgánicamente uno con Él. Esto significa que hemos sido orgánicamente unidos al Dios Triuno. Ahora formamos parte de Dios, incluso del mismo modo en que los miembros de nuestro cuerpo forman parte de nosotros mismos. Si estamos en la luz, veremos que somos miembros de Cristo, que formamos parte de Él.

Hemos llegado a ser pámpanos de la vid, miembros del Cristo de Dios, mediante la ramificación de la vid. Por nuestra vida natural no somos pámpanos de la vid; por el contrario, por nuestra naturaleza caída somos ramas de Adán e, incluso, ramas del diablo. Así como una rama es la ramificación de un árbol, del mismo modo cuando nacimos éramos simplemente la ramificación de Adán. Por ser ramas de Adán, también somos ramas de Satanás. Lo maravilloso es que cuando creímos en el Señor Jesús, Él se ramificó dentro de nosotros. Esta ramificación hizo de nosotros ramas de este Cristo maravilloso. Por tanto, la ramificación de Cristo ha hecho de nosotros ramas de Cristo, quien es la vid. Ahora, por ser Sus pámpanos, estamos llenos de Cristo como vida, pues ser un pámpano en la vid significa que Cristo ha llegado a ser nuestra vida. No debiéramos decir que no tenemos el sentir de que estamos llenos con Cristo. Cuando el Señor dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”, tenemos que dar un fuerte amén. Simplemente mantengámonos diciendo: “¡Aleluya, soy un pámpano! ”. Somos pámpanos de la vid a fin de estar llenos de Cristo.

La conclusión del

Nuevo Testamento:

Experimentar, disfrutar

y expresar a Cristo,

Mensaje 286 (LSM)


Pedro Menéndez

Bayamon, Puerto Rico, United States

El Señor Jesús dijo: "Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en Mí no lleva fruto, lo quita; y todo aquel que lleva fruto, lo poda, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en Mí, y Yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en Mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en Mí, y Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mí nada podéis hacer." (Juan 15:1-5) Versión Recobro


Cristopher Avalos

Ciudad Madero, Tamaulipas

Hermoso himno que me anima a no permanecer en mis propias fuerzas buscando a Dios. Mas bien permaneciendo en la vid conociendo mas de Dios